jueves 15 de septiembre de 2011

Ayer y HOY con mayúsculas.


Ayer el mundo era más grande. Magnífico. Un globo que iba circunnavegando página a página, párrafo a párrafo, libro trás libro. A ratos me desvelaba conversaciones entre filósofos, veinte poemas de amor y una canción, en realidad más de una, canción desesperada. Ayer el mundo me hablaba de tú a tú.

Era un inmenso cuadro.

La luz, fugaz, que se escapaba, tímida, por todos los poros del cielo. Una pincelada de gris mezclada con otra de blanco entre sus palabras. Con hojas subrayadas a fuego en el corazón. Historias con Historia por conocer y por aprender. Errores, maldiciones. Trazos.

En un rincón, en claroscuro, una caverna. Una gruta de las ideas donde encerrar el mal. Aún esbozada. Y el bien, liberarlo. Rescatarlo de una estantería polvorienta, de una librería de viejo. De un índice prohibido por los de siempre, los que no quieren que veamos sino su mundo, donde no hay libros, sólo su voz y el desierto.

La Nada.

Ayer, decíamos ayer, el mundo era más grande. También, de sangre y entrañas. Ayer, por ignorancia, dolía. Dolían las voces de presuntos gigantes viniendo. El siseo de las serpientes que sueltan veneno en sus frases. Matar por matar las ilusiones. Matar como se mata el alma.

Pero hoy, que ya no acaba esta noche, que he de atreverme a escribir en mayúsculas, HOY, ya no hay pecado. Ayer el mundo era más grande. HOY, este mismo planeta es el universo entero. Ayer estaban los libros para ir dándole forma. HOY, el color lo pones tú. Lo pintan quienes están a nuestro lado. En los buenos y también en los malos momentos. Aquellos que nos hacen sentir vivos. Los que nos miran desde el azul, el verde, el rojo intenso. Vida que despierta y que creíamos dormida. Habrá tiempo de dormir. Sí. Pero soñando.

HOY son las ganas las que han despejado la bruma. El grito, poderoso, que ha salido desde lo más profundo. Se han visto, por fin, a esos gigantes, aquellos ogros de malos cuentos, transformados, no en molinos, sino en enanos de pacotilla. Reptiles que huyen, porque ahora somos nosotros los que vencemos al miedo. Y ha bastado con un deseo, con una mirada. Con saber realmente quiénes y qué es lo más importante en esta vida. Y asumirlo como propio.

¡Con qué fuegos fatuos nos calentamos! ¡Cuántas mentiras y verdades a medias nos hemos llevado a la almohada todos los días!

Si ayer el mundo era más grande, magnífico. HOY, es el universo entero.